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Todo lo que hay detrás de un producto que normalmente no vemos

Fotografía de proceso de elaboración de productos en Rayito de Luna.

Hay cosas que damos por hecho cuando realizamos nuestra rutina.

Al momento de abrir un jabón, usar una crema o un shampoo, rara vez pensamos en el camino que recorrió antes de llegar a nuestras manos. Y es normal, lo que vemos es el resultado final. 

Pocas veces nos preguntamos quién eligió sus ingredientes, quién revisó que todo estuviera listo antes de salir del laboratorio o quién preparó el pedido que llegó a nuestra puerta. Todas esas personas también forman parte del producto.

Este artículo nace de esa curiosidad, de detenernos un momento para descubrir la historia que un producto ya trae consigo antes de formar parte de nuestra rutina.

Mucho antes del primer envase

Fotografía del proceso de elaboración de la pomada Mr. Man en el laboratorio de Rayito de Luna.
Una vista al laboratorio donde cada materia prima se evalúa antes de pasar a producción.

Todo comienza en el laboratorio.

Antes de que un producto pueda envasarse, debe haber una formulación. Ese proceso ocurre en el laboratorio, donde Bertha y Norma trabajan con cada materia prima para asegurarse de que todo esté listo antes de pasar a producción.

Cuando pensamos en un producto de cuidado personal solemos imaginar que su fabricación siempre es igual. Sin embargo, trabajar con ingredientes de origen natural significa aceptar que la naturaleza cambia constantemente: los aceites esenciales, las mantecas y los extractos naturales varían con el tiempo, y su aroma, color o consistencia pueden modificarse de un lote a otro o entre temporadas. No significa que sean de menor calidad, simplemente reflejan que provienen de la naturaleza y no de un proceso sintético completamente estandarizado.

Aquello también responde a por qué cada pedido es único y nunca igual al que recibió otro cliente.

Por eso, antes de fabricar un nuevo lote, cada materia prima se analiza y se somete a pruebas que permiten conocer su comportamiento. Como cuenta el equipo de laboratorio:

“Cada que llega un lote diferente de mantecas, se hace una prueba. A partir de ahí analizamos su estabilidad, aroma, color y textura para asegurarnos de que cumplan con las características que necesitamos”.

Esa evaluación también permite anticipar cómo reaccionará cada formulación con el paso del tiempo, durante el transporte o frente a cambios de temperatura. 

“Los aceites esenciales o las ceras cambian de consistencia, de color o de aroma, pero la calidad sigue siendo la misma”.

Por ello, desde el laboratorio se comienza la planificación contemplando los tiempos que requiere cada una de las formulaciones con el fin de que no pierdan sus propiedades.

Son detalles que pocas veces imaginamos cuando usamos, por ejemplo, una crema, pero que requieren observación, experiencia y decisiones constantes para mantener la calidad de cada formulación. 

Cuando la formulación está lista

Fotografía del proceso de llenado de envases en el laboratorio de Rayito de Luna.
Estación de llenado manual de los productos: una etapa donde cada envase se prepara con atención para conservar la calidad de la formulación.

El trabajo no termina cuando el laboratorio da luz verde.

En Rayito de Luna cada producto se envasa de manera manual y bajo un modelo de producción sin maquila. Eso significa que quienes participan en esta etapa conocen las formulaciones con las que trabajan y entienden las particularidades de cada una. 

Michelle es quien continúa con el proceso en el área de llenado. Además de envasar y etiquetar cada producto, debe asegurarse de que cada formulación conserve las características con las que salió del laboratorio. Para ella, uno de los aprendizajes más importantes ha sido comprender que la sostenibilidad también se refleja en la forma de producir:

“El mayor aprendizaje ha sido entender el verdadero valor de la sostenibilidad operativa. Trabajar con un modelo consciente nos obliga a optimizar cada recurso, respetar los tiempos de los ingredientes naturales y evitar el desperdicio al máximo”.

Cada decisión busca aprovechar mejor los recursos sin comprometer la calidad del producto. Como ella misma resume:

“Detrás del producto hay un proceso hecho con total cuidado y respeto. Desde mi área en llenado, me aseguro de que cada detalle cumpla con los más altos estándares de calidad, aprovechando al máximo cada ingrediente para reducir residuos y cuidar nuestro planeta. Lo que sostienen no sólo es un producto, es consciencia y cariño hecho a mano”.

Hasta este punto, el producto ya existe. Pero todavía le queda un camino por recorrer antes de llegar a quien lo recibirá.

Un viaje que también forma parte del producto

Fotografía del proceso de empaquetado de productos en el laboratorio de Rayito de Luna.
En logística se prepara cada pedido y se procura que los productos viajen protegidos y lleguen en buenas condiciones a su destino.

¿Qué pasa cuando pensamos en la palabra “envío”? Imaginamos una caja y una camioneta de paquetería, pero para el equipo de Rayito de Luna preparar un pedido significa mucho más que empacar un producto.

El equipo de logística le dedica tiempo a cada paquete para que vaya bien protegido y el embalaje resista el trayecto, pues para Israel el reto más grande es el trato que se le da fuera de Rayito, en especial el de las paqueterías convencionales.

Por eso cada pedido se prepara pensando en el recorrido que hará antes de llegar a tus manos. No sólo se trata de acomodar un envase dentro de la caja, tanto Israel como Fernando se encargan de que cada producto viaje seguro y en buenas condiciones.

En Rayito de Luna buscamos que el compromiso y el cuidado se extiendan más allá del laboratorio. Lo cual se refleja en los pequeños detalles al empaquetar, como reutilizar las cajas en las que llega la materia prima, usar papel triturado en el embalaje o recoger los insumos y hacer las entregas en bicicleta. Como señala Israel:

“Todo amortiguador puede ser compostable y es biodegradable. No tenemos ningún plástico, a excepción de la cinta adhesiva que aún no se puede reemplazar”.

Y aunque tratan de no recurrir en su totalidad al plástico, siguen buscando alternativas más conscientes para su empaquetamiento.

Esto no culmina aquí.

¿Cómo llega hasta tu puerta?

Cuando el destino es dentro de la Ciudad de México, Fernando o alguien del equipo de Bicimensajería Gato Negro se encargan de llevar tu producto hasta la puerta de tu casa, sin importar la distancia, el lugar o el peso. 

Su trabajo no sólo se trata de entregar un paquete, implica adaptarse a distintos tipos de pedidos procurando su cuidado durante todo el trayecto y respetando tiempos de entrega.

Esto los obliga a moverse todo el tiempo. Cada entrega representa la oportunidad de conocer la Ciudad desde otra perspectiva (“ampliar la red” como Fer menciona), y también de disfrutar del viaje recorrido.

“Conoces la ciudad de otras formas. Rayito de Luna nos ha permitido llegar a diferentes delegaciones e incluso municipios. Esto es interesante porque con otros clientes está zonificado”.

Hacer entregas utilizando la bicicleta no es tarea fácil, es aprender sobre la marcha, pues encontrar las mejores formas de transportar los pedidos es todo un reto y un aprendizaje. 

Cada recorrido implica ajustar rutas y descubrir nuevas, ya que ninguna entrega es igual a otra, hay veces donde llevan desde paquetes pequeños y otras donde transportan bidones de varios litros.

Quienes reciben un producto de Rayito, sobre todo los primeros clientes, en muchas ocasiones, no imaginan todo lo que ocurrió antes de llegar a sus manos ni mucho menos que fue trasladado por un medio poco convencional.

Así la bicicleta deja de ser un medio de transporte para convertirse en una forma más cercana de conectar con las personas y con el medio ambiente.

Contar también es parte del proceso

Hay otra parte del proceso que pocas veces se ve: la de contarlo. El equipo de Comunicación es el puente que conecta a las personas con todo lo que hay detrás de cada producto.

Creemos que cuando alguien conecta con nuestros valores y con la forma en que trabajamos, el interés por lo que hacemos surge de manera mucho más genuina. Por eso, cuando queremos llegar a nuevas personas, antes que hablar sólo del producto, preferimos contarte sobre quién es Rayito de Luna, qué hacemos y cómo trabajamos. 

Más que buscar seguidores, el objetivo es construir una comunidad basada en la cercanía y la transparencia para que conozcan cómo nacen los productos, quiénes los hacen posibles y por qué tomamos todas estas decisiones a partir de nuestra filosofía de poner a las personas y el cuidado del planeta en el centro.

Para nosotras, comunicar va más allá de publicar contenido, es informar con consciencia, explicar el porqué de cada decisión y mantener esa cercanía con nuestra comunidad desde la manera en que lo presentamos.

Porque creemos que quienes están detrás de un producto son tan importantes como el producto mismo.

Lo que sostiene cada pedido

Un producto es mucho más que su fórmula: es el conjunto de personas que enfrenta retos, toma decisiones, prepara y acompaña cada pedido con esfuerzo y cuidado hasta llegar a su destino. 

Es un trabajo colaborativo que requiere de comunicación y coordinación con todas las áreas. 

En Rayito de Luna no sólo nos parece importante compartir lo que hacemos y cómo lo hacemos, sino también a quienes lo hacen posible. 

¿Quieres conocer más sobre cómo trabajamos y qué nos mueve? Descubre más historias detrás de Rayito de Luna en nuestro blog.


Autora
Itzel Méndez
Becaria de Redacción

Revisión editorial
Sofia Cruz
Coordinación de Comunidad y Comunicación

Fotografía
Ingrid Gómez
Becaria de Diseño

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